VirtualBox 1.5 PUEL: ahora sí
10 10 2007
Cuando hace unos meses probé VirtualBox (edición GPL) me dejó un cierto sabor agridulce. Y es que aunque su licencia libre me predisponía a su favor, a la hora de la verdad la instalación y configuración resultaban un poco enrevesadas, y tampoco su desempeño estaba a la altura de su principal rival, el software comercial VMware. No obstante, como comienzo parecía prometedor.

Hace un mes, VirtualBox experimentó una actualización significativa que desembocó en la nueva versión 1.5, que enseguida me prometí que debería probar. Y esta vez, aún renunciando a la apertura del código, decidí probar la versión binaria compilada por Linux conocida como VirtualBox PUEL, disponible gratuitamente para evaluación y uso personal. Mi idea era evitar así los problemas postinstalación que presentaba la versión OSE (Open Source Edition), que complicaban a un usuario corriente la utilización de dispositivos USB y la compartición de carpetas entre el equipo invitado y el anfitrión.
Pues bien; esta vez la experiencia ha resultado mucho más gratificante, confirmando así VirtualBox mis expectativas, hasta el punto de que -al menos de momento- he aparcado mi VMware Workstation (de código también cerrado y además de pago)…
La instalación bajo Linux no presenta problemas, ya que existen binarios para Ubuntu, Debian, SUSE, Mandriva, Fedora, Red Hat, etc. En mi Arch hube de recurrir al bendito AUR y aún así la instalación no presenta ninguno de los problemas anteriores (que obligaban a utilizar scripts, etc).
Después, la creación de una máquina virtual se limita a seguir el sencillo asistente incluido en el programa (muy similar, por otro lado, al que mostrábamos en nuestro artículo anterior).
Desde el propio asistente podemos configurar (al estilo VMware) las carpetas que queremos compartir, así como habilitar el soporte de dispositivos USB.
En mi caso instalé como invitado un Windows XP SP2. Professional El sistema arrancó sin problemas con una resolución de pantalla baja, pero que pude aumentar a unos respetables 1024×768 sin añadir nada. Una vez en marcha, desde el menú “Dispositivos” se instalan las “Guest Additions” (un concepto también similar a las Tools de VMware). Por cierto: tras descargarlas parece que no ocurre nada, porque la instalación no se inicia sola, sino que hay que buscar “a mano” la descarga e instalarla. Tras esta instalación adicional, ya es posible acceder a cualquier resolución de pantalla.

Me ha sorprendido gratamente el comportamiento del puntero del ratón, que pasa del sistema virtualizado al real sin necesidad de pulsar ninguna tecla. Además, funciona perfectamente el “copipasteo” de texto entre ambas máquinas, algo que se agradece -por ejemplo- a la hora de compartir URLs. Por cierto: tras seleccionar NAT en la configuración, no tuve que tocar absolutamente nada para disponer de acceso inmediato a Internet (compartido con el host, obviamente).
Lo único que no ha funcionado de inmediato ha sido el soporte USB. Hasta que no he añadido una línea a mi /etc/fstab no ha habido forma. Después, funciona perfectamente y además permite filtrar dispositivos USB para que funcionen en el sistema anfitrión y/o el invitado.
La línea a añadir fue la siguiente:
none /proc/bus/usb usbfs devgid=101,devmode=664 0 0
donde has de sustituir 101 por el identicador que corresponda a tu grupo vboxusers (al que habrás de añadir por cierto tu usuario). También has de añadir el módulo vboxdrv al fichero de tu distribución donde se anotan los módulos a cargar en el arranque (en Arch, es /etc/rc.conf, sección modules).
Esta versión de VirtualBox (insisto: la PUEL, no la OSE), presenta otra característica que puede resultar útil: la posibilidad de que la máquina virtual actúe como servidor RDP, permitiendo así la conexión desde equipos remotos y utilizar la máquina virtual mediante clientes RDP estándar.
En conclusión: excelente experiencia la proporcionada por VirtualBox 1.5 PUEL, hasta el punto de no echar en falta en absoluto VMware Workstation.







